jueves, 18 de diciembre de 2008
lunes, 24 de noviembre de 2008
domingo, 21 de septiembre de 2008
Humo
Vuelta "a casa". Otro imperio abandonado. Gente que queda atrás, lugares, espacios, momentos... y de nuevo a la espera de nuevos exilios. Estos parecen complejos esta vez, la suerte parece haberme abandonado en ese sentido. Mañana tendré que volver a preparar la maleta de nuevo, por si en breve me espera tocata y fuga. Y mientras nuevas heridas en el corazón, más personas dañadas, más historias terminadas antes de empezar. Me prometí hacer las cosas de otra manera, me prometí no bajar el muro, no tener vinculaciones profundas que me atasen más allá de lo necesario, de lo soportablemente doloroso, pero me mentí a mí mismo dos días antes del final. Ahora tendré que cargar con las consecuencias también de eso y del sufrimento que genere. Dudas, temores, soledades... viejos conocidos que periódicamente realizan cortés e inoportunamente sus visitas. Y luego escucho en mi cabeza los ecos de gente que vende historias sobre leyes pseudodivinas acerca del poder de la mente y de los deseos. Ojalá a ellos les sirvan. Todo lo que yo he deseado en los últimos tiempos se ha escurrido como el grano en la mano del trasgu. El deseo sólo ha hecho que fuese más doloroso. Humo vendido que se fue con el aire.
Etiquetas:
Lo que significa el exilio
jueves, 28 de agosto de 2008
Felicidades, gorda
Feliz cumpleaños, guaja. Este día los que te conocemos celebramos el nacimiento de alguien que de alguna manera nos ha cambiado la vida. Celebramos que nacieses y que tuviésemos la oportunidad de llegar a conocerte.
Por todo, felicidades. Y un beso.
Por todo, felicidades. Y un beso.
Etiquetas:
Lo que significa el exilio
miércoles, 6 de agosto de 2008
A veces el amor...
Un lobo le dijo a un niño que con su carne tierna
iba a pasar el invierno.
El niño le dijo al lobo que sólo comiera una pierna
porque siendo aún tan tierno
iba a necesitar muy pronto que estuviera bien cebado
pues llegaría un momento
en que, aunque cojito, necesitaría un asado
de lobo como alimento.
Se miraron, se olisquearon y sintieron tanta pena
de tener que hacerse daño
que se pusieron de acuerdo para repetir la escena
evitándose el engaño
de que para sobrevivir dos personas que se quieran
sea siempre necesario
que, al margen de sus afectos, unos vivan y otros mueran.
Sírvales de corolario
que ambos de hambre murieron, para aquellos que hoy lo lean.
Este poema fue escrito, según el escritor Alberto Méndez en el libro que acabo de leer, por Eulalio Ceballos Suárez poco antes de morir de hambre y frío junto a su hijo de pocos meses en una braña de Somiedo durante el invierno de 1940. Independientemente de su significado dentro de la historia personal de dicho personaje (impactante, dura, desgarradora...), el poema me encanta y creo que tiene distintas lecturas para otros momentos y situaciones, para otro tipo de relaciones, para otros amores. Cuan certero parece cuando el hambre de cada uno no se sacia con el otro. Al final, para no morir de necesidades insatisfechas, uno devora al otro y/o viceversa, y siguen ambos su camino.
iba a pasar el invierno.
El niño le dijo al lobo que sólo comiera una pierna
porque siendo aún tan tierno
iba a necesitar muy pronto que estuviera bien cebado
pues llegaría un momento
en que, aunque cojito, necesitaría un asado
de lobo como alimento.
Se miraron, se olisquearon y sintieron tanta pena
de tener que hacerse daño
que se pusieron de acuerdo para repetir la escena
evitándose el engaño
de que para sobrevivir dos personas que se quieran
sea siempre necesario
que, al margen de sus afectos, unos vivan y otros mueran.
Sírvales de corolario
que ambos de hambre murieron, para aquellos que hoy lo lean.
Este poema fue escrito, según el escritor Alberto Méndez en el libro que acabo de leer, por Eulalio Ceballos Suárez poco antes de morir de hambre y frío junto a su hijo de pocos meses en una braña de Somiedo durante el invierno de 1940. Independientemente de su significado dentro de la historia personal de dicho personaje (impactante, dura, desgarradora...), el poema me encanta y creo que tiene distintas lecturas para otros momentos y situaciones, para otro tipo de relaciones, para otros amores. Cuan certero parece cuando el hambre de cada uno no se sacia con el otro. Al final, para no morir de necesidades insatisfechas, uno devora al otro y/o viceversa, y siguen ambos su camino.
Etiquetas:
Lo que significa el exilio
sábado, 26 de julio de 2008
Sin patria y sin bandera
No por ser más esperado deja de molestar. Y es que el resultado de mi intento de obtener una documentación estable para dejar de andar de exilio en exilio tuvo el mejor de los resultados esperados, que dista mucho de ser el deseado. Y jode.
Jode comprobar por ene-ésima vez que uno no es pesimista, sino realista, y si acerté con tanta maestría esta vez, al igual que las anteriores, temo acertar el resto de las veces que he predicho algo a ese respecto. Porque entonces las perspectivas no son halagüeñas en absoluto.
Jode también constatar que poco más habría podido hacer aún habiéndome esforzado. El tema está montado como está, y temo conocer demasiado bien el sistema como para sorprenderme en demasía, y menos para bien.
Y jode, como siempre, pasar esto en la más absoluta soledad, porque a nadie más que a mí le importa, porque los demás también tienen sus propios problemas y sus propias alegrías, sus propias ilusiones truncadas o activas, sus ratos de vino y rosas, sus sinsabores y su hiel, sus vidas en definitiva. Y yo no pertenezco a ellas. Nada puedo pedir, así que nada pido; y ya he aprendido que a veces es mejor no pedir, no vaya a ser que se nos conceda lo que deseamos y tengamos que soportar las consecuencias.
Tengo ganas de irme. De largarme de aquí antes de que estas cuatro paredes se hundan completamente sobre mí, y de que esa sensación, la soledad, se convierta en lo único que vaya a sentir a mi alrededor en mucho tiempo, el que probablemente tenga que pasarme aquí sin poder realizar labor alguna. Porque la otra opción tampoco es muy esperanzadora, aquella que me ha perseguido durante bastantes años, consistente en que me envíen a otro exilio justo cuando empiece a estar a gusto de nuevo aquí.
Mis raíces no prenden, porque o bien me trasplantan cuando empiezo a asentarme, o bien la tierra queda yerma y nunca es abonada y regada. Ya no me siento de aquí porque mi corazón no me ata a estas gentes, y la tierra, aunque sigue siendo reclamo, parece empeñarse en enterrarme.
En fin, habrá que sonreir de nuevo y fingir que ya ni el diamente raya este espíritu. Quizás de tanto demostrarlo logre que sea cierto.
Jode comprobar por ene-ésima vez que uno no es pesimista, sino realista, y si acerté con tanta maestría esta vez, al igual que las anteriores, temo acertar el resto de las veces que he predicho algo a ese respecto. Porque entonces las perspectivas no son halagüeñas en absoluto.
Jode también constatar que poco más habría podido hacer aún habiéndome esforzado. El tema está montado como está, y temo conocer demasiado bien el sistema como para sorprenderme en demasía, y menos para bien.
Y jode, como siempre, pasar esto en la más absoluta soledad, porque a nadie más que a mí le importa, porque los demás también tienen sus propios problemas y sus propias alegrías, sus propias ilusiones truncadas o activas, sus ratos de vino y rosas, sus sinsabores y su hiel, sus vidas en definitiva. Y yo no pertenezco a ellas. Nada puedo pedir, así que nada pido; y ya he aprendido que a veces es mejor no pedir, no vaya a ser que se nos conceda lo que deseamos y tengamos que soportar las consecuencias.
Tengo ganas de irme. De largarme de aquí antes de que estas cuatro paredes se hundan completamente sobre mí, y de que esa sensación, la soledad, se convierta en lo único que vaya a sentir a mi alrededor en mucho tiempo, el que probablemente tenga que pasarme aquí sin poder realizar labor alguna. Porque la otra opción tampoco es muy esperanzadora, aquella que me ha perseguido durante bastantes años, consistente en que me envíen a otro exilio justo cuando empiece a estar a gusto de nuevo aquí.
Mis raíces no prenden, porque o bien me trasplantan cuando empiezo a asentarme, o bien la tierra queda yerma y nunca es abonada y regada. Ya no me siento de aquí porque mi corazón no me ata a estas gentes, y la tierra, aunque sigue siendo reclamo, parece empeñarse en enterrarme.
En fin, habrá que sonreir de nuevo y fingir que ya ni el diamente raya este espíritu. Quizás de tanto demostrarlo logre que sea cierto.
Etiquetas:
Lo que significa el exilio
miércoles, 4 de junio de 2008
Vencerás
Ya ha llovido mucho desde la última vez que publiqué algo, y es que mi vida social y laboral no ha hecho más que mantenerse o incluso crecer.
Aunque tengo una entrada en mente desde hace tiempo, creo que no es mal momento (nunca lo es) para superar el egocentrismo que suele invadir los blogs y dedicarle una entrada en especial a alguien, alguien a quien he conocido un día, de esto hace ya al menos un par de meses; una jovencita de sesenta y pocos años que lleva un par de semanas luchando entre la vida y la muerte, alguien que me abrió las puertas de su casa sin conocerme, por la simple razón de que acompañaba a su hijo y a su nuera.
Ella, desde la UCI representa la mayor preocupación de muchas personas, pero entre otras de uno de los matrimonios que componen mi familia en el exilio, una familia cercana y protectora que dentro de poco dejará de formar parte de mi vida para formar parte de mi pasado. Es uno de los sinsabores que ofrecen mis exilios, uno de varios que sirve en bandeja mi vida de ave de paso. Pero siguen y seguirán siendo una de mis familias, y quiero y deseo que estén lo mejor posible.
Ojalá algún día sea capaz de demostrar mejor todo mi cariño y mi afecto a los que me rodean; por ahora no queda más constancia que estas palabras que nadie leerá. Mucho ánimo y mucha fuerza para todos. Os quiero más de lo que os podáis creer.
Aunque tengo una entrada en mente desde hace tiempo, creo que no es mal momento (nunca lo es) para superar el egocentrismo que suele invadir los blogs y dedicarle una entrada en especial a alguien, alguien a quien he conocido un día, de esto hace ya al menos un par de meses; una jovencita de sesenta y pocos años que lleva un par de semanas luchando entre la vida y la muerte, alguien que me abrió las puertas de su casa sin conocerme, por la simple razón de que acompañaba a su hijo y a su nuera.
Ella, desde la UCI representa la mayor preocupación de muchas personas, pero entre otras de uno de los matrimonios que componen mi familia en el exilio, una familia cercana y protectora que dentro de poco dejará de formar parte de mi vida para formar parte de mi pasado. Es uno de los sinsabores que ofrecen mis exilios, uno de varios que sirve en bandeja mi vida de ave de paso. Pero siguen y seguirán siendo una de mis familias, y quiero y deseo que estén lo mejor posible.
Ojalá algún día sea capaz de demostrar mejor todo mi cariño y mi afecto a los que me rodean; por ahora no queda más constancia que estas palabras que nadie leerá. Mucho ánimo y mucha fuerza para todos. Os quiero más de lo que os podáis creer.
Etiquetas:
Lo que significa el exilio
miércoles, 9 de abril de 2008
Luna congelada
En este largo tiempo de soledades intento aprender todo lo que puedo acerca de mí, de las situaciones que me encuentro y de las formas de afrontarlas solo. Es en muchos casos duro, pero supongo que las mejores lecciones, las más importantes se aprenden así, cuando es duro aprender y son duras las lecciones. Y a veces la lección incluye o consiste en valorar desde otro punto de vista las cosas que uno ya no tiene. No me considero una persona que sólo valore lo que tiene cuando lo pierde, sino que creo ser bastante más agradecido y bastante menos superficial que todo eso; pero sí que es cierto que cuando alguien echa algo en falta, puede ver esto desde un prisma distinto.
En fin, no sigo, porque hay gente que explica las cosas de una forma más sencilla, con muchas menos palabras, con el mismo o con más sentimiento y sobre todo de una forma más bella. En definitiva, mejor; y cuando el maestro se expresa, los alumnos deben guardar silencio.
LUNA CONGELADA
Con esta soledad
alevosa
tranquila
con esta soledad
de sagradas goteras
de lejanos aullidos
de monstruoso silencio
de recuerdos al firme
de luna congelada
de noche para otros
de ojos bien abiertos
con esta soledad
inservible
vacía
se puede algunas veces
entender
el amor
Mario Benedetti
En fin, no sigo, porque hay gente que explica las cosas de una forma más sencilla, con muchas menos palabras, con el mismo o con más sentimiento y sobre todo de una forma más bella. En definitiva, mejor; y cuando el maestro se expresa, los alumnos deben guardar silencio.
LUNA CONGELADA
Con esta soledad
alevosa
tranquila
con esta soledad
de sagradas goteras
de lejanos aullidos
de monstruoso silencio
de recuerdos al firme
de luna congelada
de noche para otros
de ojos bien abiertos
con esta soledad
inservible
vacía
se puede algunas veces
entender
el amor
Mario Benedetti
Etiquetas:
Lo que significa el exilio
lunes, 7 de abril de 2008
Viviendo por encima de mis posibilidades
Al igual que hay gente que vive por encima de sus posibilidades económicas, yo vivo muy por encima de la vida real que me corresponde. Vivo como si fuera un funcionario de los de los chistes, como si mi vida ya estuviera totalmente establecida y asegurada, y voy corriendo de juerga en juerga cual juglar, jocker o comodín; de evento en evento, e incluso organizando la mayor parte de estos.
Llevo una vida desenfrenada, loca, sin la compañía de moderación alguna; y sé que lo hago para no enfrentarme a la cruda realidad, como si fuera un inmigrante marroquí que se mete litros de disolvente para no recordar que en realidad debería estar currándose su futuro como un animal; porque nadie le va a regalar nada si él no se lo curra muy mucho, y aún así nadie le puede asegurar el éxito, porque está jodido para todo el mundo, así que aún más lo estará para un ignorante y pobre extranjero pobre e ignorante.
Como todos los años en estas fechas toca hacer balance del tiempo aprovechado en este exilio y de planificar cuáles pueden ser los próximos. Como siempre, el balance no sólo es estresante y negativo, sino que además no hago más que encontrarme con portazos en las narices cada vez que miro a qué exilios podré llamar. Muy difícil, muy complicado o incluso imposible en bastantes casos, muchos inconvenientes, muchas inseguridades. La misma guerra que librar, completamente solo y con la desesperante certeza de que mis dudas nadie me las podrá despejar de forma segura y concluyente. Como ya no tengo acceso a aquello que siempre me sirvió de apoyo, bálsamo y acicate, y ya ni siquiera los últimos recursos encontrados me han funcionado; doy rienda suelta a mi terquedad y mi desánimo y me planteo comerme la mierda anestesiando mis sentidos y mi mente. No creo que estar borracho y colocado durante tres días con sus noches haya mejorado en nada todo eso, salvo el hecho de no haber pensado demasiado en ello durante dicho periodo; pero como siga utilizando este método de enfrentamiento a mis problemas gordos, acabaré siendo expulsado de la piel de toro cual infame infiel hereje o sin papeles norteafricano.
¿Sobreviviré a ésta? Pues supongo que como casi siempre la respuesta es sí. Siempre sobrevivimos a todas... menos a la última. Quizás por eso siempre es el tiempo el que nos saca de la duda, porque después de pasado cierto tiempo se descubre si fue la última definitiva o era la mítica penúltima que todos nos tomamos en los bares, una tras otra.
Llevo una vida desenfrenada, loca, sin la compañía de moderación alguna; y sé que lo hago para no enfrentarme a la cruda realidad, como si fuera un inmigrante marroquí que se mete litros de disolvente para no recordar que en realidad debería estar currándose su futuro como un animal; porque nadie le va a regalar nada si él no se lo curra muy mucho, y aún así nadie le puede asegurar el éxito, porque está jodido para todo el mundo, así que aún más lo estará para un ignorante y pobre extranjero pobre e ignorante.
Como todos los años en estas fechas toca hacer balance del tiempo aprovechado en este exilio y de planificar cuáles pueden ser los próximos. Como siempre, el balance no sólo es estresante y negativo, sino que además no hago más que encontrarme con portazos en las narices cada vez que miro a qué exilios podré llamar. Muy difícil, muy complicado o incluso imposible en bastantes casos, muchos inconvenientes, muchas inseguridades. La misma guerra que librar, completamente solo y con la desesperante certeza de que mis dudas nadie me las podrá despejar de forma segura y concluyente. Como ya no tengo acceso a aquello que siempre me sirvió de apoyo, bálsamo y acicate, y ya ni siquiera los últimos recursos encontrados me han funcionado; doy rienda suelta a mi terquedad y mi desánimo y me planteo comerme la mierda anestesiando mis sentidos y mi mente. No creo que estar borracho y colocado durante tres días con sus noches haya mejorado en nada todo eso, salvo el hecho de no haber pensado demasiado en ello durante dicho periodo; pero como siga utilizando este método de enfrentamiento a mis problemas gordos, acabaré siendo expulsado de la piel de toro cual infame infiel hereje o sin papeles norteafricano.
¿Sobreviviré a ésta? Pues supongo que como casi siempre la respuesta es sí. Siempre sobrevivimos a todas... menos a la última. Quizás por eso siempre es el tiempo el que nos saca de la duda, porque después de pasado cierto tiempo se descubre si fue la última definitiva o era la mítica penúltima que todos nos tomamos en los bares, una tras otra.
Etiquetas:
Lo que significa el exilio
lunes, 24 de marzo de 2008
Hagamos un trato
Hay mucha gente alrededor que está pasándolo mal. La Semana Santa ha sido más calvario que pasión para muchos de los componentes de mis familias. Para mí no todo ha sido negativo. Sensaciones extrañas entre viaje y viaje, cambiando chips cada centenar de kilómetros, siendo un exiliado en cada lugar, estando sin estar en cada momento. Complejo. Lo que en unos sitios es normal en otros no concuerda con la realidad, y en otros está fuera de lugar. ¿Aprendizaje? Siempre. Sólo hay que prestar atención y tener ganas de aprender. Entre otras cosas me he reafirmado en que no echo de menos a algunas personas que en su momento formaron parte de mi vida, sino a esas personas en esas partes de mi vida en sí. Echo de menos algunas de las situaciones, de lo que sentía, de lo que vivía y lo que pretendía vivir; de lo que significaban y lo que yo significaba; y es indisoluble de dichas personas, porque ese pasado concreto no tendría sentido sin ellas. Pero ahora esas personas, siendo las mismas físicamente, no son las que estaban, porque todo lo demás tampoco está. No necesito estar rodeado de gente, pero echo de menos a esa gente y en aquellos momentos.
En fin. Añadiré un poema de los muchos que estos días he leído. Poemas cási todos sin métrica de uno de los muchos autores que habré de conocer por sus obras. Uno de los muchos que deberé escribir en un futuro. Uno dedicado en mayor o menor medida a todos los componentes de mis familias. No sólo creo que es uno de los muchos que mejor me definen, sino que además llega en buen momento. Para todos vosotros, que aunque ya lo sepáis nunca está de más recordarlo.
HAGAMOS UN TRATO
Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo
si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo
si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo
pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.
Mario Benedetti
En fin. Añadiré un poema de los muchos que estos días he leído. Poemas cási todos sin métrica de uno de los muchos autores que habré de conocer por sus obras. Uno de los muchos que deberé escribir en un futuro. Uno dedicado en mayor o menor medida a todos los componentes de mis familias. No sólo creo que es uno de los muchos que mejor me definen, sino que además llega en buen momento. Para todos vosotros, que aunque ya lo sepáis nunca está de más recordarlo.
HAGAMOS UN TRATO
Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo
si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo
si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo
pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.
Mario Benedetti
Etiquetas:
Lo que significa el exilio
lunes, 17 de marzo de 2008
La distancia
Ni siquiera los planes más tontos, como el que me proponía conseguir estas fiestas con mi aspecto, algo que llevo años planteando hacer y que por fín había decidido, salen adelante. No importa, tengo paciencia. Poco más me queda ya, pero ella sigue acompañándome, probablemente porque es lo que ocupa bastantes de los huecos que tengo, y seguirá haciéndolo porque aún no me he rendido con absolutamente todo, aunque muchos días y muchas noches me pregunto si la siguiente vez ya tendré suficiente, sacaré la bandera blanca y me abandonaré a lo que venga sin hacer nada.
Estoy lejos de todo, de todos, incluso de mí mismo. La distancia no hace más que crecer. Estoy incluso cada vez más lejos de entender a la especie humana. Incomprensibles situaciones, pensamientos, actos...
Tengo muchas preguntas que hacer, probablemente demasiadas para el conocimiento que obtendré con las respuestas; y demasiado pocas para la sabiduría que no tengo y a la que aspiro acercarme de aquí hasta que desaparezca de este mundo. Y la paradoja, otra más, latente y conocida de que no por mucho saber seré más feliz. Más distancia que me separa de mis objetivos, porque es complejo recortar las distancias si ni siquiera conoces los caminos.
La distancia.
Estoy lejos de todo, de todos, incluso de mí mismo. La distancia no hace más que crecer. Estoy incluso cada vez más lejos de entender a la especie humana. Incomprensibles situaciones, pensamientos, actos...
Tengo muchas preguntas que hacer, probablemente demasiadas para el conocimiento que obtendré con las respuestas; y demasiado pocas para la sabiduría que no tengo y a la que aspiro acercarme de aquí hasta que desaparezca de este mundo. Y la paradoja, otra más, latente y conocida de que no por mucho saber seré más feliz. Más distancia que me separa de mis objetivos, porque es complejo recortar las distancias si ni siquiera conoces los caminos.
La distancia.
Etiquetas:
Lo que significa el exilio
jueves, 6 de marzo de 2008
Ave de paso
Hace mucho que no publico nada. Cada día se me hace más corto y más duro (salvo cuando fumo maría, que abre un hueco espacio/tiempo, porque mi mente se dispara y procesa más información por unidad de tiempo, de modo que el tiempo se "ralentiza"; moderación debe haberse ido, al menos de vacaciones).
Por resumir muuuuucho cómo están las cosas, simplemente comprobar fehacientemente que estoy solo, allá donde esté, y que muy probablemente esto vaya a durar un eón; que llevo años sin implicarme todo lo que me gustaría con mucha gente que conozco en mis exilios, porque sé que soy ave de paso; y que además ya soy ave de paso de mis propios orígenes, todo esto hace pupita.
Añadiendo, además, que mis objetivos laborales cada día se distancian más de mí, no hace que las cosas mejoren.
En resumen: la canción sirve de muestra aproximada.
Por resumir muuuuucho cómo están las cosas, simplemente comprobar fehacientemente que estoy solo, allá donde esté, y que muy probablemente esto vaya a durar un eón; que llevo años sin implicarme todo lo que me gustaría con mucha gente que conozco en mis exilios, porque sé que soy ave de paso; y que además ya soy ave de paso de mis propios orígenes, todo esto hace pupita.
Añadiendo, además, que mis objetivos laborales cada día se distancian más de mí, no hace que las cosas mejoren.
En resumen: la canción sirve de muestra aproximada.
Etiquetas:
Lo que significa el exilio
lunes, 25 de febrero de 2008
Cerrado el anuncio
Este fin de semana he acabado de convertirme en Robert, el del anuncio del Passat. No coinciden el orden de las cosas ni los nombres, pero sí los hechos en él relatados, así que será una adaptación literaria con personajes creados para el anuncio. Me pensaré cobrar derechos de autor.
Curiosamente lo primero que desapareció de mi vida fue el proyecto de tener coche propio, la primera gran ilusión de mi vida adulta tuvo que ser sustituida por las reformas de una casa que no siento mía. Luego fue tener que renunciar a tener hijos por estar con alguien que no los quería. Tras esto llegaron la novia y el perro que nunca llegué a tener, al cambiarlos por el exilio de un trabajo que podría haberme dado alas, pero que tras hacerme perder tanto parece querer darme la espalda y convertirse en el trabajo que nunca tendré. Sólo faltaba algo: el viaje que nunca haré.
Todo esto carece ya de importancia (salvo que demuestra que hay coincidencias en todo, sólo hay que empeñarse en encontrarlas). Es mi pasado, y salvo que éste nos condiciona y nos moldea, hay que dejarlo atrás y mirar al hoy, aunque ese mundo luminoso y de filtro azul que es el de las cosas que nunca hice sea más hermoso que el mundo de noche fría con el coche pinchado en mitad de una carretera de mala muerte que es el hoy. Hoy todo ha sido diferente. He empezado el día haciendo llorar a dos personas en menos de una hora, una compañera y una cliente. Bienvenidos a la magia de la vida.
Curiosamente lo primero que desapareció de mi vida fue el proyecto de tener coche propio, la primera gran ilusión de mi vida adulta tuvo que ser sustituida por las reformas de una casa que no siento mía. Luego fue tener que renunciar a tener hijos por estar con alguien que no los quería. Tras esto llegaron la novia y el perro que nunca llegué a tener, al cambiarlos por el exilio de un trabajo que podría haberme dado alas, pero que tras hacerme perder tanto parece querer darme la espalda y convertirse en el trabajo que nunca tendré. Sólo faltaba algo: el viaje que nunca haré.
Todo esto carece ya de importancia (salvo que demuestra que hay coincidencias en todo, sólo hay que empeñarse en encontrarlas). Es mi pasado, y salvo que éste nos condiciona y nos moldea, hay que dejarlo atrás y mirar al hoy, aunque ese mundo luminoso y de filtro azul que es el de las cosas que nunca hice sea más hermoso que el mundo de noche fría con el coche pinchado en mitad de una carretera de mala muerte que es el hoy. Hoy todo ha sido diferente. He empezado el día haciendo llorar a dos personas en menos de una hora, una compañera y una cliente. Bienvenidos a la magia de la vida.
Etiquetas:
Lo que significa el exilio
viernes, 15 de febrero de 2008
El emperador del exilio
Ayer, el día en el que todo volvió de nuevo a torcerse aún más, aún cuando parecía que no podía; ayer, que fue una mierda de día para mí, tuvo que llegar la noche para acabar siendo coronado (si no lo había sido ya) como el emperador de este exilio.
Fiesta en mi casa con 22 personas (y eso que faltaban 2 por enfermedad y otra por deber inexcusable), cata de vinos, cena, música...
Si no hubiera sido porque tengo que redecidir qué voy a hacer con mi vida, en qué parte del imperio podría ser mi próximo exilio, sabiendo ya de antemano que el colchón de tranquilidad que tenía como último recurso me lo han robado; sabiendo que las posibilidades de mejorar son ínfimas, y las de empeorar las más plausibles; que me puedo quedar fácilmente sin trabajo, único método que tengo, aparte de que me pueda tocar la primitiva, para tener los ingresos económicos que necesito para vivir, entendiendo vivir como aquello que nos permite disfrutar, aprender y desarrollarnos como personas (vamos, que soy alguien que trabaja para vivir, no vivo para trabajar). Teniendo en cuenta que la persona que mejor comprende todo este tipo de situaciones, habituales por otra parte en el discurrir de mi vida, ya no tiene ese rol asignado, pero sin embargo es más que probable que venga en breve a hacerme una visita al exilio; y sin embargo la persona que yo deseaba que me acompañase en estos y otros momentos mucho más felices...
Si, además de eso no se diese la curiosa circunstancia de haber mandado fotos de Vanesssa a varias personas y que la única persona que no me ha respondido, comentado y/o dado señales de vida es la que durante todo este periodo de tiempo desde que este año comenzó está manteniendo la misma actitud, algo que no me explico o no me quiero explicar.
Si no hubiese sido por todo eso, y por lo que me queda aún por exponer, quizás habría disfrutado de mi coronación.
Fiesta en mi casa con 22 personas (y eso que faltaban 2 por enfermedad y otra por deber inexcusable), cata de vinos, cena, música...
Si no hubiera sido porque tengo que redecidir qué voy a hacer con mi vida, en qué parte del imperio podría ser mi próximo exilio, sabiendo ya de antemano que el colchón de tranquilidad que tenía como último recurso me lo han robado; sabiendo que las posibilidades de mejorar son ínfimas, y las de empeorar las más plausibles; que me puedo quedar fácilmente sin trabajo, único método que tengo, aparte de que me pueda tocar la primitiva, para tener los ingresos económicos que necesito para vivir, entendiendo vivir como aquello que nos permite disfrutar, aprender y desarrollarnos como personas (vamos, que soy alguien que trabaja para vivir, no vivo para trabajar). Teniendo en cuenta que la persona que mejor comprende todo este tipo de situaciones, habituales por otra parte en el discurrir de mi vida, ya no tiene ese rol asignado, pero sin embargo es más que probable que venga en breve a hacerme una visita al exilio; y sin embargo la persona que yo deseaba que me acompañase en estos y otros momentos mucho más felices...
Si, además de eso no se diese la curiosa circunstancia de haber mandado fotos de Vanesssa a varias personas y que la única persona que no me ha respondido, comentado y/o dado señales de vida es la que durante todo este periodo de tiempo desde que este año comenzó está manteniendo la misma actitud, algo que no me explico o no me quiero explicar.
Si no hubiese sido por todo eso, y por lo que me queda aún por exponer, quizás habría disfrutado de mi coronación.
Etiquetas:
Lo que significa el exilio
viernes, 8 de febrero de 2008
Vanesssa
El miércoles de ceniza, en la noche del entierro de la sardina, Vanesssa volvió a salir a la palestra. Desmelenada, descarada, deslenguada... y des+"cualquier parte del cuerpo"+da. Montando el espectáculo allá por donde pasaba, abrazándose a cualquier maromo que se encontrase, llamando la antención, enseñando el trasero, mordiendo y siendo mordida en la lengua, emborrachándose, colocándose... esta hija de la gran puta sí que sabe pasárselo bien. Ay, Martina, su mentora; tú sí que sabes, por algo eres la reina, y eres tan sabia...
Etiquetas:
Lo que significa el exilio
martes, 5 de febrero de 2008
lunes, 4 de febrero de 2008
Revuelto
Hoy me he levantado, como dirían los abuelos, que me llevan los demonios. Y es que estas fechas me están sirviendo para recordar. Recordar personas, situaciones y muchos de los momentos que he vivido en estos últimos meses y que me están haciendo empezar a plantearme si ha llegado el momento de dar por terminada mi etapa en la que siempre fue mi tierra.
Para empezar, mañana podría haber sido un día especial, una novena onomástica, ni más ni menos. Cási un tercio de mi vida que hace algo más de cinco meses se fue por el retrete. Aún no sé por qué.
Y por otra parte ayer recibí, después de desearlo durante algo más de un mes, noticias de una persona a la que quiero un güevo, alguien que pertenece a una de mis familias y que temo haber perdido. Por fin. Un correo. Algo es algo. Y es... un reenvío. Un jodido reenvío de mierda que lo único que tiene positivo es que, tras el consecuente cabreo, el tema del mismo me ha dado que pensar, obteniendo material para una reflexión a utilizar en mi trabajo.
Tengo que estar haciendo las cosas rematadamente mal, y lo peor es que no sé dónde están mis errores y cómo puedo subsanarlos; o si ya es demasiado tarde, al menos aprender de ellos para evitarlos si quiero en un futuro. O eso o quizás esté valorando a la gente mucho más de lo que me valoran a mí, más incluso de lo que se merecen. Esta última opción nunca la he aceptado, porque siempre me he vanagloriado de ver cosas, de conocer cosas de la gente (de alguna al menos) que están ahí aunque muchas veces no a simple vista, y que habitualmente compensan las menos agradables, que hacen que mi balanza se incline a querer incorporarlos a alguna de mis familias. Admito la posibilidad de equivocarme en alguna ocasión (aunque el emperador es un dios en la tierra, no me considero infalible al 100%), pero si mi sospecha se verificase mis manos estarían totalmente abrasadas de ponerlas en el fuego por no ir al oculista, por ver lo que realmente no es, por ser cási ciego. Y como dice el dicho que "no hay peor ciego que el que no quiere ver", si esa opción se confirma, tendré que plantearme si no he querido ver, por ejemplo, por cubrir mis necesidades afectivas sin evaluar previamente a los elegidos de manera real y objetiva.
Yo qué sé. Como hace dos días que moderación se fue de carnavales, voy a ver si hago mis cosas sin ella, a ver si viendo doble veo mejor (al ver dos veces). La suerte es que en casa tengo todo lo que necesito para eso, ya que soy el único que se ha quedado este puente en el exilio.
Para empezar, mañana podría haber sido un día especial, una novena onomástica, ni más ni menos. Cási un tercio de mi vida que hace algo más de cinco meses se fue por el retrete. Aún no sé por qué.
Y por otra parte ayer recibí, después de desearlo durante algo más de un mes, noticias de una persona a la que quiero un güevo, alguien que pertenece a una de mis familias y que temo haber perdido. Por fin. Un correo. Algo es algo. Y es... un reenvío. Un jodido reenvío de mierda que lo único que tiene positivo es que, tras el consecuente cabreo, el tema del mismo me ha dado que pensar, obteniendo material para una reflexión a utilizar en mi trabajo.
Tengo que estar haciendo las cosas rematadamente mal, y lo peor es que no sé dónde están mis errores y cómo puedo subsanarlos; o si ya es demasiado tarde, al menos aprender de ellos para evitarlos si quiero en un futuro. O eso o quizás esté valorando a la gente mucho más de lo que me valoran a mí, más incluso de lo que se merecen. Esta última opción nunca la he aceptado, porque siempre me he vanagloriado de ver cosas, de conocer cosas de la gente (de alguna al menos) que están ahí aunque muchas veces no a simple vista, y que habitualmente compensan las menos agradables, que hacen que mi balanza se incline a querer incorporarlos a alguna de mis familias. Admito la posibilidad de equivocarme en alguna ocasión (aunque el emperador es un dios en la tierra, no me considero infalible al 100%), pero si mi sospecha se verificase mis manos estarían totalmente abrasadas de ponerlas en el fuego por no ir al oculista, por ver lo que realmente no es, por ser cási ciego. Y como dice el dicho que "no hay peor ciego que el que no quiere ver", si esa opción se confirma, tendré que plantearme si no he querido ver, por ejemplo, por cubrir mis necesidades afectivas sin evaluar previamente a los elegidos de manera real y objetiva.
Yo qué sé. Como hace dos días que moderación se fue de carnavales, voy a ver si hago mis cosas sin ella, a ver si viendo doble veo mejor (al ver dos veces). La suerte es que en casa tengo todo lo que necesito para eso, ya que soy el único que se ha quedado este puente en el exilio.
Etiquetas:
Lo que significa el exilio
domingo, 3 de febrero de 2008
Reflexiones sobre la reflexión
A veces me pregunto cosas. Quizás parecido a como el niño del 6º sentido veía muertos. Me asaltan dudas que quedan anotadas en mi memoria y a las que intento dar respuesta durante el resto de mi vida. Muchas veces creo haberlas respondido, pero a diferencia de lo que le pasaba al infante, que cuando el tema estaba resuelto dejaba de ver dichas visiones, de vez en cuando desempolvo la lista y repaso las dudas y las respuestas, porque en mi eterno aprendizaje vital las respuestas casi nunca son definitivas.
Entre otras muchas cosas, llevo preguntándome desde hace tiempo por qué la gente que parece más reflexiva, menos visceral, más racional, parece hacer más aguas (exceptuando obviamente las deidades de las religiones que nos rodean, que parecen no tener tales debilidades, probablemente por su condición de deidad) en los planos sentimentales. ¿Tendrá que ver con que no tienen costumbre de cumplir aquella mítica frase lapidaria que un día escupí y que venía a proclamar que a veces es necesario pensar menos y sentir más? ¿Será que los sentimientos no son solamente lógica, sino que también tienen pizcas de física, de metafísica, de química, de filosofía, de anatomía, de medicina, de psicología, de lengua y literatura, de educación plástica y audiovisual, de biología, de arte, de trabajos manuales, de educación física, de religión, de educación para la ciudadanía, de música, de lenguas vivas, de lenguas muertas, de lenguas extranjeras, de lenguas regionales, de culturas clásicas y modernas, de gastronomía y dietética, de ritos populares paganos y morales democráticas y constitucionales, de educación vial, de educación social...? ¿Será que tal variedad multidisciplinar hace imposible que aquellos que intentan controlar sus sentimientos en base a su capacidad mental se vean mermados de algunas o muchas de ellas para completar dicha labor? ¿Necesitaremos todos un brain-trainer? ¿O será más bien que las armas que intentan utilizar para el resto de sus avatares vividos son ineficaces para algo que no sólo se basa en la mente, sino que en ello también se implican las vísceras, los órganos genitales, multitud de hormonas y lo más básico e irracional del instinto animal-humano? ¿Siempre coincidirá, como otra posibilidad, que todas estas personas poseen distintas inteligencias lo suficientemente o marcadamente desarrolladas, pero carecen de la necesaria inteligencia emocional? ¿O simplemente es falta de entrenamiento y experiencia a enfrentarse con decisiones y conclusiones que escapan a la lógica tradicional, a actuar guiados por los sentimientos y encontrarse en la mayor parte de los casos respuestas que únicamente se pueden entender como causados o provocados por éstos? ¿O somos todos nosotros doses enfermizos? ¿Será quizás que tendemos a estudiar todo para eximirnos o cargar responsablemente de todas las consecuencias de los actos y hechos acaecidos, cuando quizás intentamos racionalizar un conjunto de informaciones que no todas son cuantificables mentalmente, perdiendo la posibilidad de aprender ciertas cosas que no se enseñan en base a parámetros racionales? ¿O ninguna de las anteriores es cierta ni es falsa?
Seguiré buscando la respuesta a ésta y otras preguntas a lo largo de mi vida, pero no deja de sorprenderme que muchas de las personas a las que considero con grandes capacidades de razocinio y aprendizaje afrontan con más dificultad y menos armas las cuestiones sentimentales, mientras que otras personas más impulsivas y con más prevalecencia de sus instintos respecto a sus pensamientos lógicos parecen darles mil vueltas en esas situaciones. Lo más paradójico del caso es que muchas veces los primeros se empeñan en ayudar y dar lecciones a los segundos, que a su vez suelen pedírselas; cuando si mi duda está bien planteada, los segundos tienen al menos tanto que enseñar como los primeros (sino más).
Me voy a comer algo, porque hoy moderación me ha dejado solo y se nota.
Entre otras muchas cosas, llevo preguntándome desde hace tiempo por qué la gente que parece más reflexiva, menos visceral, más racional, parece hacer más aguas (exceptuando obviamente las deidades de las religiones que nos rodean, que parecen no tener tales debilidades, probablemente por su condición de deidad) en los planos sentimentales. ¿Tendrá que ver con que no tienen costumbre de cumplir aquella mítica frase lapidaria que un día escupí y que venía a proclamar que a veces es necesario pensar menos y sentir más? ¿Será que los sentimientos no son solamente lógica, sino que también tienen pizcas de física, de metafísica, de química, de filosofía, de anatomía, de medicina, de psicología, de lengua y literatura, de educación plástica y audiovisual, de biología, de arte, de trabajos manuales, de educación física, de religión, de educación para la ciudadanía, de música, de lenguas vivas, de lenguas muertas, de lenguas extranjeras, de lenguas regionales, de culturas clásicas y modernas, de gastronomía y dietética, de ritos populares paganos y morales democráticas y constitucionales, de educación vial, de educación social...? ¿Será que tal variedad multidisciplinar hace imposible que aquellos que intentan controlar sus sentimientos en base a su capacidad mental se vean mermados de algunas o muchas de ellas para completar dicha labor? ¿Necesitaremos todos un brain-trainer? ¿O será más bien que las armas que intentan utilizar para el resto de sus avatares vividos son ineficaces para algo que no sólo se basa en la mente, sino que en ello también se implican las vísceras, los órganos genitales, multitud de hormonas y lo más básico e irracional del instinto animal-humano? ¿Siempre coincidirá, como otra posibilidad, que todas estas personas poseen distintas inteligencias lo suficientemente o marcadamente desarrolladas, pero carecen de la necesaria inteligencia emocional? ¿O simplemente es falta de entrenamiento y experiencia a enfrentarse con decisiones y conclusiones que escapan a la lógica tradicional, a actuar guiados por los sentimientos y encontrarse en la mayor parte de los casos respuestas que únicamente se pueden entender como causados o provocados por éstos? ¿O somos todos nosotros doses enfermizos? ¿Será quizás que tendemos a estudiar todo para eximirnos o cargar responsablemente de todas las consecuencias de los actos y hechos acaecidos, cuando quizás intentamos racionalizar un conjunto de informaciones que no todas son cuantificables mentalmente, perdiendo la posibilidad de aprender ciertas cosas que no se enseñan en base a parámetros racionales? ¿O ninguna de las anteriores es cierta ni es falsa?
Seguiré buscando la respuesta a ésta y otras preguntas a lo largo de mi vida, pero no deja de sorprenderme que muchas de las personas a las que considero con grandes capacidades de razocinio y aprendizaje afrontan con más dificultad y menos armas las cuestiones sentimentales, mientras que otras personas más impulsivas y con más prevalecencia de sus instintos respecto a sus pensamientos lógicos parecen darles mil vueltas en esas situaciones. Lo más paradójico del caso es que muchas veces los primeros se empeñan en ayudar y dar lecciones a los segundos, que a su vez suelen pedírselas; cuando si mi duda está bien planteada, los segundos tienen al menos tanto que enseñar como los primeros (sino más).
Me voy a comer algo, porque hoy moderación me ha dejado solo y se nota.
Etiquetas:
Lo que significa el exilio
martes, 29 de enero de 2008
Finde de jamoncito, salmorejo, Diego y sus putes
Fin de semana totalmente diferente.
Viaje al sur del exilio, no al norte como suele ser habitual, compañía inédita, vehículo de lujo y primer destino mi anterior exilio.
Cena "de papu" para los 4 sin haber sido previamente invitados, copas en el pub de siempre escuchando la final de un concurso de monólogos mientras charlamos con dos amigas del antiguo exilio y decisión de cambio de destino para el día siguiente, aún más al sur y con la posibilidad de que dos nuevos componentes se agreguen al viaje. Obtengo además una invitación formal a los carnavales de Badajoz. Ver veremos.
Dormir acompañado en la habitación, pero en camas separadas y con alguien que creo tiene cierto interés en mí llega a completar éste primer día como una experiencia muy extraña.
Sábado en Córdoba, comemos y bebemos varias veces en varios sitios distintos (sin poder faltar el jamoncito, el salmorejo y el finito) y quedamos con nuestra encantadora "anfitriona", que nos cede amablemente su casa para los 4 mientras ella ocupa plaza en casa de sus figuras paternas. Cómo no, de nuevo compartiré habitación con la misma persona que el día anterior. Visita a una gran feria medieval en la que degustamos productos tradicionales... de mi tierra (increíble, pero cierto) y me quedo con ganas de conseguir un nuevo collar de cuero para mi dragón protector, jubilando así el cutre cordón de zapatilla deportiva que rodea mi cuello interinamente, así como algún anillo chulo de plata y/o unos guantes de lana negros sin dedales, para poder fumar sin chupar tan incómoda textura textil. Cita con otra de mis compañeras de exilio del año pasado, la más rica de todas ellas, junto con su marido y su recién nacida, y visita a la tetería de los baños árabes, a fumarnos una cachimba de manzana mientras obtengo fotografías sueltas de cada momento salvo la de la niña de la danza del vientre, a la que no parezco llamarle la atención (qué pena, aunque cási mejor, porque tiene pinta de ser menor de edad). Luego cena de picoteo (en un formato que no conocía de origen vasco, algo original aunque un poco caro) y copazos hasta la madrugada, conociendo a otros amigos de nuestra "anfitriona" y de mi compañía de habitación.
Nos levantamos temprano mi compañía de cuarto y yo para ir duchándonos y recogiendo, y mientras los otros dos se duchan bajamos a tomarnos un café. Charla animada, tranquila y sosegada sobre temas trascendentales (vamos, para conocernos mejor) y vuelta al piso a recoger a la otra pareja, sin olvidar los recuerdos que Diego, que nos ha acompañado en espíritu durante todo el viaje, ha dejado en un espejo empañado y que ahora es gritado por la ventana del edificio, al igual que ha sido mentado por todos los excursionistas durante todo el viaje.
Aquel que no sepa de qué hablo, que escuche el siguiente corte:
Opíparo desayuno los 4 ya con nuestra "anfitriona", despedida y vuelta al centro de Córdoba a despedirnos también del jamoncito, el salmorejo y el fino, antes de perder el coche y hablar dos veces con una rumana que suplantó la personalidad y el número de teléfono de uno de nosotros. Dura decisión la de no volvernos totalmente irresponsables y acabar escapándonos a los carnavales de Cádiz y vuelta a mi actual exilio, cambiando a mitad de camino a uno de nuestros componentes por la niña más rica del reino en el que estoy.
Esto es, en resumen, la crónica de un gran fin de semana, empañado únicamente por la certeza de que en el disfrute perdí la magia que me permitía haber estado en el sitio adecuado en el momento preciso para apoyar como en otras ocasiones a alguien de otra de mis familias. Ojalá hubieras podido venir tú con nosotros; tengo la impresión de que podría haberte parecido bastante mágico y curativo para el alma y la mente.
Viaje al sur del exilio, no al norte como suele ser habitual, compañía inédita, vehículo de lujo y primer destino mi anterior exilio.
Cena "de papu" para los 4 sin haber sido previamente invitados, copas en el pub de siempre escuchando la final de un concurso de monólogos mientras charlamos con dos amigas del antiguo exilio y decisión de cambio de destino para el día siguiente, aún más al sur y con la posibilidad de que dos nuevos componentes se agreguen al viaje. Obtengo además una invitación formal a los carnavales de Badajoz. Ver veremos.
Dormir acompañado en la habitación, pero en camas separadas y con alguien que creo tiene cierto interés en mí llega a completar éste primer día como una experiencia muy extraña.
Sábado en Córdoba, comemos y bebemos varias veces en varios sitios distintos (sin poder faltar el jamoncito, el salmorejo y el finito) y quedamos con nuestra encantadora "anfitriona", que nos cede amablemente su casa para los 4 mientras ella ocupa plaza en casa de sus figuras paternas. Cómo no, de nuevo compartiré habitación con la misma persona que el día anterior. Visita a una gran feria medieval en la que degustamos productos tradicionales... de mi tierra (increíble, pero cierto) y me quedo con ganas de conseguir un nuevo collar de cuero para mi dragón protector, jubilando así el cutre cordón de zapatilla deportiva que rodea mi cuello interinamente, así como algún anillo chulo de plata y/o unos guantes de lana negros sin dedales, para poder fumar sin chupar tan incómoda textura textil. Cita con otra de mis compañeras de exilio del año pasado, la más rica de todas ellas, junto con su marido y su recién nacida, y visita a la tetería de los baños árabes, a fumarnos una cachimba de manzana mientras obtengo fotografías sueltas de cada momento salvo la de la niña de la danza del vientre, a la que no parezco llamarle la atención (qué pena, aunque cási mejor, porque tiene pinta de ser menor de edad). Luego cena de picoteo (en un formato que no conocía de origen vasco, algo original aunque un poco caro) y copazos hasta la madrugada, conociendo a otros amigos de nuestra "anfitriona" y de mi compañía de habitación.
Nos levantamos temprano mi compañía de cuarto y yo para ir duchándonos y recogiendo, y mientras los otros dos se duchan bajamos a tomarnos un café. Charla animada, tranquila y sosegada sobre temas trascendentales (vamos, para conocernos mejor) y vuelta al piso a recoger a la otra pareja, sin olvidar los recuerdos que Diego, que nos ha acompañado en espíritu durante todo el viaje, ha dejado en un espejo empañado y que ahora es gritado por la ventana del edificio, al igual que ha sido mentado por todos los excursionistas durante todo el viaje.
Aquel que no sepa de qué hablo, que escuche el siguiente corte:
Opíparo desayuno los 4 ya con nuestra "anfitriona", despedida y vuelta al centro de Córdoba a despedirnos también del jamoncito, el salmorejo y el fino, antes de perder el coche y hablar dos veces con una rumana que suplantó la personalidad y el número de teléfono de uno de nosotros. Dura decisión la de no volvernos totalmente irresponsables y acabar escapándonos a los carnavales de Cádiz y vuelta a mi actual exilio, cambiando a mitad de camino a uno de nuestros componentes por la niña más rica del reino en el que estoy.
Esto es, en resumen, la crónica de un gran fin de semana, empañado únicamente por la certeza de que en el disfrute perdí la magia que me permitía haber estado en el sitio adecuado en el momento preciso para apoyar como en otras ocasiones a alguien de otra de mis familias. Ojalá hubieras podido venir tú con nosotros; tengo la impresión de que podría haberte parecido bastante mágico y curativo para el alma y la mente.
Etiquetas:
Lo que significa el exilio
domingo, 20 de enero de 2008
Retratos
Hoy ha sido un día muy complejo y lleno de retratos.
Comenzó con la resaca del ataque de pánico de ayer, cuando volví a sentir esa sensación extraña que siento cada vez que alguien cercano a mí no está bien. Dos personas cercanas a mí no estaban bien, pero parece que no fue tan grave como las últimas veces, aunque temo que este tema no haya acabado aquí, aún falta la gente de mi exilio. Curioso que con lo excéptico que soy tema esas sensaciones, quizás porque son mías, porque por suerte las tengo muy de vez en cuando y porque hasta ahora nunca han fallado.
Noche de nuevo de poco dormir y mal despertar. Corriendo para encontrarme con mi hermano y el resto de la familia, a comer y reencuentro con mi sobrina. Una sensación de ánimo me invade, aunque tengo la paciencia necesaria para esperar a que esté despierta. Tarde de compras y de detalles contradictorios, en los que disfruto de darle de comer a mi sobrina por primera vez, mientras tengo que defender de nuevo a la gente que ha ocupado mi vida de opiniones lógicas de tener desde fuera. Demasiado habitual últimamente, parece que me pase la vida haciéndolo y ejerciendo de abogado defensor de casi todo el mundo frente al conjunto de fiscales que conforman el resto de mi universo. Lo que no saben todos es que, aunque comprenda que sus opiniones sólo buscan animarme y/o hacerme abrir los ojos, yo los tengo abiertos desde hace tiempo y he visto mucho más que ellos en las almas de las personas a las que se refieren. Sé que no son perfectos, ni mucho menos, y menos mal, porque entonces no valdrían tanto ni tendrían tanto mérito en todo lo que les hace especiales para mí, que es tanto lo bueno como lo menos bueno. Mi única frustración es no poder hacer partícipes de mis sentimientos de alegría, de ternura y de cariño hacia esta pequeña criatura que sostengo entre mis brazos a mis otras familias, ésas que me rodean y me acompañan como ellos en estos momentos de mi vida. Lo deseo con todas mis fuerzas, quiero presentarles a todos a mi sobrina en persona, y no sólo por fotografías, sobre todo a algún componente específico de algún núcleo familiar, aún cuando sé que no le gustan los críos. Mi mente fantasea como siempre con crear la situación más propicia y más especial para tan importante encuentro cuando mi hermano, ajeno a mis pensamientos e incrédulo de que me empecine en no abrir los ojos tal y como él los tiene abiertos, me pide entre risas y para quitar hierro al asunto que como no ha habido presentación oficial, le muestre al menos una fotografía de susodicha persona, convencido de que tiene que tener un físico impresionante para haberme impactado de tal forma que mi razón haya sido totalmente anulada y no afirme con rotundidad que tiene razón en sus insinuaciones.
Curiosa coincidencia. Esta mañana, mientras revisaba fotografías guardadas de mi anterior exilio encontré unas fotos de unas cuantas fiestas a las que no pude acudir por estar lejos, como siempre, y que me habían llegado en su día para que participara virtualmente de dichos momentos. Cómo ha cambiado todo, cuánto han girado nuestras vidas en tan poco espacio de tiempo. Durante un breve pero intenso momento los retratos pesaron sobre mí como una gigantesca losa, mientras dos antiguas amigas se besaban en los labios, mientras todos comían y jugaban con piruletas de fresa, mientras la familia parecía no parar nunca de crecer, mientras alguien aún llevaba consigo a la luna llena para que le sirviese de compañía y protección... No recordaba las fotos, no me esperaba encontrarlas ahí, así.
No hay fotos, le dije, en las que encuentres tanta belleza como la que yo he visto y he tenido el placer de conocer. Es demasiado complejo, nos costaría demasiado esfuerzo ponernos de acuerdo, tendría que contarte mil y una historias, tú tendrías que creerme y desperdiciaríamos este momento. Como siempre, pensé, dejaré que cada uno piense y juzgue lo que le parezca más conveniente, toda vez que mi posición ha quedado definida aunque no explicada, y tomaré nota de nuevo de las conversaciones y los temas a evitar en un futuro. Tantos tengo ya que me corroen las entrañas que algún día moriré de úlcera si no me mata antes el tabaco, el alcohol o la carretera. Qué facil me resulta hablar de mí, y qué difícil encontrar a alguien con quien hablar con la confianza suficiente de los demás. La lealtad tiene siempre un precio.
Y acabo el día disfrutando todo lo posible de los pequeños detalles de este breve encuentro que tendrán que suplir de nuevo el vacío que sentiré en el alma cuando mañana vuelva de nuevo a mi exilio, aunque sintiéndome culpable por no haberme rodeado también de mis otras familias. No quiero perderme nada del crecimiento de la enana, pero hace demasiado tiempo que sé y que compruebo fehacientemente que desearlo no es suficiente, que a veces no se puede estar con las personas que uno quiere y punto.
Mañana intentaré sacar fotografías de mi sobrina y del resto de esta familia antes de irme. A todos ellos, y al resto de mis familias les dedico hoy esta canción, porque no os hacéis ni la más mínima idea de cuánto os quiero, de cuánto os echo de menos y de cuán importantes sois para mí.
Comenzó con la resaca del ataque de pánico de ayer, cuando volví a sentir esa sensación extraña que siento cada vez que alguien cercano a mí no está bien. Dos personas cercanas a mí no estaban bien, pero parece que no fue tan grave como las últimas veces, aunque temo que este tema no haya acabado aquí, aún falta la gente de mi exilio. Curioso que con lo excéptico que soy tema esas sensaciones, quizás porque son mías, porque por suerte las tengo muy de vez en cuando y porque hasta ahora nunca han fallado.
Noche de nuevo de poco dormir y mal despertar. Corriendo para encontrarme con mi hermano y el resto de la familia, a comer y reencuentro con mi sobrina. Una sensación de ánimo me invade, aunque tengo la paciencia necesaria para esperar a que esté despierta. Tarde de compras y de detalles contradictorios, en los que disfruto de darle de comer a mi sobrina por primera vez, mientras tengo que defender de nuevo a la gente que ha ocupado mi vida de opiniones lógicas de tener desde fuera. Demasiado habitual últimamente, parece que me pase la vida haciéndolo y ejerciendo de abogado defensor de casi todo el mundo frente al conjunto de fiscales que conforman el resto de mi universo. Lo que no saben todos es que, aunque comprenda que sus opiniones sólo buscan animarme y/o hacerme abrir los ojos, yo los tengo abiertos desde hace tiempo y he visto mucho más que ellos en las almas de las personas a las que se refieren. Sé que no son perfectos, ni mucho menos, y menos mal, porque entonces no valdrían tanto ni tendrían tanto mérito en todo lo que les hace especiales para mí, que es tanto lo bueno como lo menos bueno. Mi única frustración es no poder hacer partícipes de mis sentimientos de alegría, de ternura y de cariño hacia esta pequeña criatura que sostengo entre mis brazos a mis otras familias, ésas que me rodean y me acompañan como ellos en estos momentos de mi vida. Lo deseo con todas mis fuerzas, quiero presentarles a todos a mi sobrina en persona, y no sólo por fotografías, sobre todo a algún componente específico de algún núcleo familiar, aún cuando sé que no le gustan los críos. Mi mente fantasea como siempre con crear la situación más propicia y más especial para tan importante encuentro cuando mi hermano, ajeno a mis pensamientos e incrédulo de que me empecine en no abrir los ojos tal y como él los tiene abiertos, me pide entre risas y para quitar hierro al asunto que como no ha habido presentación oficial, le muestre al menos una fotografía de susodicha persona, convencido de que tiene que tener un físico impresionante para haberme impactado de tal forma que mi razón haya sido totalmente anulada y no afirme con rotundidad que tiene razón en sus insinuaciones.
Curiosa coincidencia. Esta mañana, mientras revisaba fotografías guardadas de mi anterior exilio encontré unas fotos de unas cuantas fiestas a las que no pude acudir por estar lejos, como siempre, y que me habían llegado en su día para que participara virtualmente de dichos momentos. Cómo ha cambiado todo, cuánto han girado nuestras vidas en tan poco espacio de tiempo. Durante un breve pero intenso momento los retratos pesaron sobre mí como una gigantesca losa, mientras dos antiguas amigas se besaban en los labios, mientras todos comían y jugaban con piruletas de fresa, mientras la familia parecía no parar nunca de crecer, mientras alguien aún llevaba consigo a la luna llena para que le sirviese de compañía y protección... No recordaba las fotos, no me esperaba encontrarlas ahí, así.
No hay fotos, le dije, en las que encuentres tanta belleza como la que yo he visto y he tenido el placer de conocer. Es demasiado complejo, nos costaría demasiado esfuerzo ponernos de acuerdo, tendría que contarte mil y una historias, tú tendrías que creerme y desperdiciaríamos este momento. Como siempre, pensé, dejaré que cada uno piense y juzgue lo que le parezca más conveniente, toda vez que mi posición ha quedado definida aunque no explicada, y tomaré nota de nuevo de las conversaciones y los temas a evitar en un futuro. Tantos tengo ya que me corroen las entrañas que algún día moriré de úlcera si no me mata antes el tabaco, el alcohol o la carretera. Qué facil me resulta hablar de mí, y qué difícil encontrar a alguien con quien hablar con la confianza suficiente de los demás. La lealtad tiene siempre un precio.
Y acabo el día disfrutando todo lo posible de los pequeños detalles de este breve encuentro que tendrán que suplir de nuevo el vacío que sentiré en el alma cuando mañana vuelva de nuevo a mi exilio, aunque sintiéndome culpable por no haberme rodeado también de mis otras familias. No quiero perderme nada del crecimiento de la enana, pero hace demasiado tiempo que sé y que compruebo fehacientemente que desearlo no es suficiente, que a veces no se puede estar con las personas que uno quiere y punto.
Mañana intentaré sacar fotografías de mi sobrina y del resto de esta familia antes de irme. A todos ellos, y al resto de mis familias les dedico hoy esta canción, porque no os hacéis ni la más mínima idea de cuánto os quiero, de cuánto os echo de menos y de cuán importantes sois para mí.
Etiquetas:
Lo que significa el exilio
Suscribirse a:
Entradas (Atom)