jueves, 17 de enero de 2008

Rutina

Mal día el de ayer. Desde la mañana hasta bien avanzada la noche. Dormir poco, descansar apenas nada y tener sueños incómodos no permiten empezar bien el día. Llegar tarde al trabajo y sin duchar, tampoco. Discutir con los alumnos de todos los cursos da por finalizada una mañana para olvidar. Cervezas en la Década después de la clase con un tercio de la compañía habitual y a casa medio borracho, cansado y con malestar generalizado. Me acuesto sin comer nada y no hago otra cosa que tener de nuevo pesadillas. Me levanto a duras penas para ir a bádminton, obligándome a hacer algo en vez de quedarme el resto del día en la cama. Fin del badminton, y de nuevo cervezas y tabaco, exigiéndome no volver a casa y socializarme. Es inútil, llevo todo el día añorando cosas que aquí no consigo suplir. Hablo con mi ex, manteniendo nuestra amistad, pero no es ésa la amistad que más echo de menos. De entre todas me falta una que genera casi toda esta melancolía. Hay gente que no pierde esas cosas, y me alegro enormemente por ellos, seguramente se lo habrán ganado, se lo habrán merecido mucho más que yo. Pienso en llamar, pero... ¿para qué? ¿qué contarle, qué decirle, qué preguntarle? La distancia y la rutina acabarán matándolo todo.
Hoy, de nuevo pesadillas y al trabajo tarde y sin duchar. Odio esta rutina.

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