No por ser más esperado deja de molestar. Y es que el resultado de mi intento de obtener una documentación estable para dejar de andar de exilio en exilio tuvo el mejor de los resultados esperados, que dista mucho de ser el deseado. Y jode.
Jode comprobar por ene-ésima vez que uno no es pesimista, sino realista, y si acerté con tanta maestría esta vez, al igual que las anteriores, temo acertar el resto de las veces que he predicho algo a ese respecto. Porque entonces las perspectivas no son halagüeñas en absoluto.
Jode también constatar que poco más habría podido hacer aún habiéndome esforzado. El tema está montado como está, y temo conocer demasiado bien el sistema como para sorprenderme en demasía, y menos para bien.
Y jode, como siempre, pasar esto en la más absoluta soledad, porque a nadie más que a mí le importa, porque los demás también tienen sus propios problemas y sus propias alegrías, sus propias ilusiones truncadas o activas, sus ratos de vino y rosas, sus sinsabores y su hiel, sus vidas en definitiva. Y yo no pertenezco a ellas. Nada puedo pedir, así que nada pido; y ya he aprendido que a veces es mejor no pedir, no vaya a ser que se nos conceda lo que deseamos y tengamos que soportar las consecuencias.
Tengo ganas de irme. De largarme de aquí antes de que estas cuatro paredes se hundan completamente sobre mí, y de que esa sensación, la soledad, se convierta en lo único que vaya a sentir a mi alrededor en mucho tiempo, el que probablemente tenga que pasarme aquí sin poder realizar labor alguna. Porque la otra opción tampoco es muy esperanzadora, aquella que me ha perseguido durante bastantes años, consistente en que me envíen a otro exilio justo cuando empiece a estar a gusto de nuevo aquí.
Mis raíces no prenden, porque o bien me trasplantan cuando empiezo a asentarme, o bien la tierra queda yerma y nunca es abonada y regada. Ya no me siento de aquí porque mi corazón no me ata a estas gentes, y la tierra, aunque sigue siendo reclamo, parece empeñarse en enterrarme.
En fin, habrá que sonreir de nuevo y fingir que ya ni el diamente raya este espíritu. Quizás de tanto demostrarlo logre que sea cierto.
sábado, 26 de julio de 2008
miércoles, 4 de junio de 2008
Vencerás
Ya ha llovido mucho desde la última vez que publiqué algo, y es que mi vida social y laboral no ha hecho más que mantenerse o incluso crecer.
Aunque tengo una entrada en mente desde hace tiempo, creo que no es mal momento (nunca lo es) para superar el egocentrismo que suele invadir los blogs y dedicarle una entrada en especial a alguien, alguien a quien he conocido un día, de esto hace ya al menos un par de meses; una jovencita de sesenta y pocos años que lleva un par de semanas luchando entre la vida y la muerte, alguien que me abrió las puertas de su casa sin conocerme, por la simple razón de que acompañaba a su hijo y a su nuera.
Ella, desde la UCI representa la mayor preocupación de muchas personas, pero entre otras de uno de los matrimonios que componen mi familia en el exilio, una familia cercana y protectora que dentro de poco dejará de formar parte de mi vida para formar parte de mi pasado. Es uno de los sinsabores que ofrecen mis exilios, uno de varios que sirve en bandeja mi vida de ave de paso. Pero siguen y seguirán siendo una de mis familias, y quiero y deseo que estén lo mejor posible.
Ojalá algún día sea capaz de demostrar mejor todo mi cariño y mi afecto a los que me rodean; por ahora no queda más constancia que estas palabras que nadie leerá. Mucho ánimo y mucha fuerza para todos. Os quiero más de lo que os podáis creer.
Aunque tengo una entrada en mente desde hace tiempo, creo que no es mal momento (nunca lo es) para superar el egocentrismo que suele invadir los blogs y dedicarle una entrada en especial a alguien, alguien a quien he conocido un día, de esto hace ya al menos un par de meses; una jovencita de sesenta y pocos años que lleva un par de semanas luchando entre la vida y la muerte, alguien que me abrió las puertas de su casa sin conocerme, por la simple razón de que acompañaba a su hijo y a su nuera.
Ella, desde la UCI representa la mayor preocupación de muchas personas, pero entre otras de uno de los matrimonios que componen mi familia en el exilio, una familia cercana y protectora que dentro de poco dejará de formar parte de mi vida para formar parte de mi pasado. Es uno de los sinsabores que ofrecen mis exilios, uno de varios que sirve en bandeja mi vida de ave de paso. Pero siguen y seguirán siendo una de mis familias, y quiero y deseo que estén lo mejor posible.
Ojalá algún día sea capaz de demostrar mejor todo mi cariño y mi afecto a los que me rodean; por ahora no queda más constancia que estas palabras que nadie leerá. Mucho ánimo y mucha fuerza para todos. Os quiero más de lo que os podáis creer.
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Lo que significa el exilio
miércoles, 9 de abril de 2008
Luna congelada
En este largo tiempo de soledades intento aprender todo lo que puedo acerca de mí, de las situaciones que me encuentro y de las formas de afrontarlas solo. Es en muchos casos duro, pero supongo que las mejores lecciones, las más importantes se aprenden así, cuando es duro aprender y son duras las lecciones. Y a veces la lección incluye o consiste en valorar desde otro punto de vista las cosas que uno ya no tiene. No me considero una persona que sólo valore lo que tiene cuando lo pierde, sino que creo ser bastante más agradecido y bastante menos superficial que todo eso; pero sí que es cierto que cuando alguien echa algo en falta, puede ver esto desde un prisma distinto.
En fin, no sigo, porque hay gente que explica las cosas de una forma más sencilla, con muchas menos palabras, con el mismo o con más sentimiento y sobre todo de una forma más bella. En definitiva, mejor; y cuando el maestro se expresa, los alumnos deben guardar silencio.
LUNA CONGELADA
Con esta soledad
alevosa
tranquila
con esta soledad
de sagradas goteras
de lejanos aullidos
de monstruoso silencio
de recuerdos al firme
de luna congelada
de noche para otros
de ojos bien abiertos
con esta soledad
inservible
vacía
se puede algunas veces
entender
el amor
Mario Benedetti
En fin, no sigo, porque hay gente que explica las cosas de una forma más sencilla, con muchas menos palabras, con el mismo o con más sentimiento y sobre todo de una forma más bella. En definitiva, mejor; y cuando el maestro se expresa, los alumnos deben guardar silencio.
LUNA CONGELADA
Con esta soledad
alevosa
tranquila
con esta soledad
de sagradas goteras
de lejanos aullidos
de monstruoso silencio
de recuerdos al firme
de luna congelada
de noche para otros
de ojos bien abiertos
con esta soledad
inservible
vacía
se puede algunas veces
entender
el amor
Mario Benedetti
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