Este fin de semana he acabado de convertirme en Robert, el del anuncio del Passat. No coinciden el orden de las cosas ni los nombres, pero sí los hechos en él relatados, así que será una adaptación literaria con personajes creados para el anuncio. Me pensaré cobrar derechos de autor.
Curiosamente lo primero que desapareció de mi vida fue el proyecto de tener coche propio, la primera gran ilusión de mi vida adulta tuvo que ser sustituida por las reformas de una casa que no siento mía. Luego fue tener que renunciar a tener hijos por estar con alguien que no los quería. Tras esto llegaron la novia y el perro que nunca llegué a tener, al cambiarlos por el exilio de un trabajo que podría haberme dado alas, pero que tras hacerme perder tanto parece querer darme la espalda y convertirse en el trabajo que nunca tendré. Sólo faltaba algo: el viaje que nunca haré.
Todo esto carece ya de importancia (salvo que demuestra que hay coincidencias en todo, sólo hay que empeñarse en encontrarlas). Es mi pasado, y salvo que éste nos condiciona y nos moldea, hay que dejarlo atrás y mirar al hoy, aunque ese mundo luminoso y de filtro azul que es el de las cosas que nunca hice sea más hermoso que el mundo de noche fría con el coche pinchado en mitad de una carretera de mala muerte que es el hoy. Hoy todo ha sido diferente. He empezado el día haciendo llorar a dos personas en menos de una hora, una compañera y una cliente. Bienvenidos a la magia de la vida.
lunes, 25 de febrero de 2008
viernes, 15 de febrero de 2008
El emperador del exilio
Ayer, el día en el que todo volvió de nuevo a torcerse aún más, aún cuando parecía que no podía; ayer, que fue una mierda de día para mí, tuvo que llegar la noche para acabar siendo coronado (si no lo había sido ya) como el emperador de este exilio.
Fiesta en mi casa con 22 personas (y eso que faltaban 2 por enfermedad y otra por deber inexcusable), cata de vinos, cena, música...
Si no hubiera sido porque tengo que redecidir qué voy a hacer con mi vida, en qué parte del imperio podría ser mi próximo exilio, sabiendo ya de antemano que el colchón de tranquilidad que tenía como último recurso me lo han robado; sabiendo que las posibilidades de mejorar son ínfimas, y las de empeorar las más plausibles; que me puedo quedar fácilmente sin trabajo, único método que tengo, aparte de que me pueda tocar la primitiva, para tener los ingresos económicos que necesito para vivir, entendiendo vivir como aquello que nos permite disfrutar, aprender y desarrollarnos como personas (vamos, que soy alguien que trabaja para vivir, no vivo para trabajar). Teniendo en cuenta que la persona que mejor comprende todo este tipo de situaciones, habituales por otra parte en el discurrir de mi vida, ya no tiene ese rol asignado, pero sin embargo es más que probable que venga en breve a hacerme una visita al exilio; y sin embargo la persona que yo deseaba que me acompañase en estos y otros momentos mucho más felices...
Si, además de eso no se diese la curiosa circunstancia de haber mandado fotos de Vanesssa a varias personas y que la única persona que no me ha respondido, comentado y/o dado señales de vida es la que durante todo este periodo de tiempo desde que este año comenzó está manteniendo la misma actitud, algo que no me explico o no me quiero explicar.
Si no hubiese sido por todo eso, y por lo que me queda aún por exponer, quizás habría disfrutado de mi coronación.
Fiesta en mi casa con 22 personas (y eso que faltaban 2 por enfermedad y otra por deber inexcusable), cata de vinos, cena, música...
Si no hubiera sido porque tengo que redecidir qué voy a hacer con mi vida, en qué parte del imperio podría ser mi próximo exilio, sabiendo ya de antemano que el colchón de tranquilidad que tenía como último recurso me lo han robado; sabiendo que las posibilidades de mejorar son ínfimas, y las de empeorar las más plausibles; que me puedo quedar fácilmente sin trabajo, único método que tengo, aparte de que me pueda tocar la primitiva, para tener los ingresos económicos que necesito para vivir, entendiendo vivir como aquello que nos permite disfrutar, aprender y desarrollarnos como personas (vamos, que soy alguien que trabaja para vivir, no vivo para trabajar). Teniendo en cuenta que la persona que mejor comprende todo este tipo de situaciones, habituales por otra parte en el discurrir de mi vida, ya no tiene ese rol asignado, pero sin embargo es más que probable que venga en breve a hacerme una visita al exilio; y sin embargo la persona que yo deseaba que me acompañase en estos y otros momentos mucho más felices...
Si, además de eso no se diese la curiosa circunstancia de haber mandado fotos de Vanesssa a varias personas y que la única persona que no me ha respondido, comentado y/o dado señales de vida es la que durante todo este periodo de tiempo desde que este año comenzó está manteniendo la misma actitud, algo que no me explico o no me quiero explicar.
Si no hubiese sido por todo eso, y por lo que me queda aún por exponer, quizás habría disfrutado de mi coronación.
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Lo que significa el exilio
viernes, 8 de febrero de 2008
Vanesssa
El miércoles de ceniza, en la noche del entierro de la sardina, Vanesssa volvió a salir a la palestra. Desmelenada, descarada, deslenguada... y des+"cualquier parte del cuerpo"+da. Montando el espectáculo allá por donde pasaba, abrazándose a cualquier maromo que se encontrase, llamando la antención, enseñando el trasero, mordiendo y siendo mordida en la lengua, emborrachándose, colocándose... esta hija de la gran puta sí que sabe pasárselo bien. Ay, Martina, su mentora; tú sí que sabes, por algo eres la reina, y eres tan sabia...
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