miércoles, 4 de junio de 2008

Vencerás

Ya ha llovido mucho desde la última vez que publiqué algo, y es que mi vida social y laboral no ha hecho más que mantenerse o incluso crecer.
Aunque tengo una entrada en mente desde hace tiempo, creo que no es mal momento (nunca lo es) para superar el egocentrismo que suele invadir los blogs y dedicarle una entrada en especial a alguien, alguien a quien he conocido un día, de esto hace ya al menos un par de meses; una jovencita de sesenta y pocos años que lleva un par de semanas luchando entre la vida y la muerte, alguien que me abrió las puertas de su casa sin conocerme, por la simple razón de que acompañaba a su hijo y a su nuera.
Ella, desde la UCI representa la mayor preocupación de muchas personas, pero entre otras de uno de los matrimonios que componen mi familia en el exilio, una familia cercana y protectora que dentro de poco dejará de formar parte de mi vida para formar parte de mi pasado. Es uno de los sinsabores que ofrecen mis exilios, uno de varios que sirve en bandeja mi vida de ave de paso. Pero siguen y seguirán siendo una de mis familias, y quiero y deseo que estén lo mejor posible.
Ojalá algún día sea capaz de demostrar mejor todo mi cariño y mi afecto a los que me rodean; por ahora no queda más constancia que estas palabras que nadie leerá. Mucho ánimo y mucha fuerza para todos. Os quiero más de lo que os podáis creer.

miércoles, 9 de abril de 2008

Luna congelada

En este largo tiempo de soledades intento aprender todo lo que puedo acerca de mí, de las situaciones que me encuentro y de las formas de afrontarlas solo. Es en muchos casos duro, pero supongo que las mejores lecciones, las más importantes se aprenden así, cuando es duro aprender y son duras las lecciones. Y a veces la lección incluye o consiste en valorar desde otro punto de vista las cosas que uno ya no tiene. No me considero una persona que sólo valore lo que tiene cuando lo pierde, sino que creo ser bastante más agradecido y bastante menos superficial que todo eso; pero sí que es cierto que cuando alguien echa algo en falta, puede ver esto desde un prisma distinto.
En fin, no sigo, porque hay gente que explica las cosas de una forma más sencilla, con muchas menos palabras, con el mismo o con más sentimiento y sobre todo de una forma más bella. En definitiva, mejor; y cuando el maestro se expresa, los alumnos deben guardar silencio.


LUNA CONGELADA

Con esta soledad
alevosa
tranquila

con esta soledad
de sagradas goteras
de lejanos aullidos
de monstruoso silencio
de recuerdos al firme
de luna congelada
de noche para otros
de ojos bien abiertos

con esta soledad
inservible
vacía

se puede algunas veces
entender
el amor

Mario Benedetti

lunes, 7 de abril de 2008

Viviendo por encima de mis posibilidades

Al igual que hay gente que vive por encima de sus posibilidades económicas, yo vivo muy por encima de la vida real que me corresponde. Vivo como si fuera un funcionario de los de los chistes, como si mi vida ya estuviera totalmente establecida y asegurada, y voy corriendo de juerga en juerga cual juglar, jocker o comodín; de evento en evento, e incluso organizando la mayor parte de estos.
Llevo una vida desenfrenada, loca, sin la compañía de moderación alguna; y sé que lo hago para no enfrentarme a la cruda realidad, como si fuera un inmigrante marroquí que se mete litros de disolvente para no recordar que en realidad debería estar currándose su futuro como un animal; porque nadie le va a regalar nada si él no se lo curra muy mucho, y aún así nadie le puede asegurar el éxito, porque está jodido para todo el mundo, así que aún más lo estará para un ignorante y pobre extranjero pobre e ignorante.

Como todos los años en estas fechas toca hacer balance del tiempo aprovechado en este exilio y de planificar cuáles pueden ser los próximos. Como siempre, el balance no sólo es estresante y negativo, sino que además no hago más que encontrarme con portazos en las narices cada vez que miro a qué exilios podré llamar. Muy difícil, muy complicado o incluso imposible en bastantes casos, muchos inconvenientes, muchas inseguridades. La misma guerra que librar, completamente solo y con la desesperante certeza de que mis dudas nadie me las podrá despejar de forma segura y concluyente. Como ya no tengo acceso a aquello que siempre me sirvió de apoyo, bálsamo y acicate, y ya ni siquiera los últimos recursos encontrados me han funcionado; doy rienda suelta a mi terquedad y mi desánimo y me planteo comerme la mierda anestesiando mis sentidos y mi mente. No creo que estar borracho y colocado durante tres días con sus noches haya mejorado en nada todo eso, salvo el hecho de no haber pensado demasiado en ello durante dicho periodo; pero como siga utilizando este método de enfrentamiento a mis problemas gordos, acabaré siendo expulsado de la piel de toro cual infame infiel hereje o sin papeles norteafricano.

¿Sobreviviré a ésta? Pues supongo que como casi siempre la respuesta es sí. Siempre sobrevivimos a todas... menos a la última. Quizás por eso siempre es el tiempo el que nos saca de la duda, porque después de pasado cierto tiempo se descubre si fue la última definitiva o era la mítica penúltima que todos nos tomamos en los bares, una tras otra.