miércoles, 9 de abril de 2008

Luna congelada

En este largo tiempo de soledades intento aprender todo lo que puedo acerca de mí, de las situaciones que me encuentro y de las formas de afrontarlas solo. Es en muchos casos duro, pero supongo que las mejores lecciones, las más importantes se aprenden así, cuando es duro aprender y son duras las lecciones. Y a veces la lección incluye o consiste en valorar desde otro punto de vista las cosas que uno ya no tiene. No me considero una persona que sólo valore lo que tiene cuando lo pierde, sino que creo ser bastante más agradecido y bastante menos superficial que todo eso; pero sí que es cierto que cuando alguien echa algo en falta, puede ver esto desde un prisma distinto.
En fin, no sigo, porque hay gente que explica las cosas de una forma más sencilla, con muchas menos palabras, con el mismo o con más sentimiento y sobre todo de una forma más bella. En definitiva, mejor; y cuando el maestro se expresa, los alumnos deben guardar silencio.


LUNA CONGELADA

Con esta soledad
alevosa
tranquila

con esta soledad
de sagradas goteras
de lejanos aullidos
de monstruoso silencio
de recuerdos al firme
de luna congelada
de noche para otros
de ojos bien abiertos

con esta soledad
inservible
vacía

se puede algunas veces
entender
el amor

Mario Benedetti

lunes, 7 de abril de 2008

Viviendo por encima de mis posibilidades

Al igual que hay gente que vive por encima de sus posibilidades económicas, yo vivo muy por encima de la vida real que me corresponde. Vivo como si fuera un funcionario de los de los chistes, como si mi vida ya estuviera totalmente establecida y asegurada, y voy corriendo de juerga en juerga cual juglar, jocker o comodín; de evento en evento, e incluso organizando la mayor parte de estos.
Llevo una vida desenfrenada, loca, sin la compañía de moderación alguna; y sé que lo hago para no enfrentarme a la cruda realidad, como si fuera un inmigrante marroquí que se mete litros de disolvente para no recordar que en realidad debería estar currándose su futuro como un animal; porque nadie le va a regalar nada si él no se lo curra muy mucho, y aún así nadie le puede asegurar el éxito, porque está jodido para todo el mundo, así que aún más lo estará para un ignorante y pobre extranjero pobre e ignorante.

Como todos los años en estas fechas toca hacer balance del tiempo aprovechado en este exilio y de planificar cuáles pueden ser los próximos. Como siempre, el balance no sólo es estresante y negativo, sino que además no hago más que encontrarme con portazos en las narices cada vez que miro a qué exilios podré llamar. Muy difícil, muy complicado o incluso imposible en bastantes casos, muchos inconvenientes, muchas inseguridades. La misma guerra que librar, completamente solo y con la desesperante certeza de que mis dudas nadie me las podrá despejar de forma segura y concluyente. Como ya no tengo acceso a aquello que siempre me sirvió de apoyo, bálsamo y acicate, y ya ni siquiera los últimos recursos encontrados me han funcionado; doy rienda suelta a mi terquedad y mi desánimo y me planteo comerme la mierda anestesiando mis sentidos y mi mente. No creo que estar borracho y colocado durante tres días con sus noches haya mejorado en nada todo eso, salvo el hecho de no haber pensado demasiado en ello durante dicho periodo; pero como siga utilizando este método de enfrentamiento a mis problemas gordos, acabaré siendo expulsado de la piel de toro cual infame infiel hereje o sin papeles norteafricano.

¿Sobreviviré a ésta? Pues supongo que como casi siempre la respuesta es sí. Siempre sobrevivimos a todas... menos a la última. Quizás por eso siempre es el tiempo el que nos saca de la duda, porque después de pasado cierto tiempo se descubre si fue la última definitiva o era la mítica penúltima que todos nos tomamos en los bares, una tras otra.

lunes, 24 de marzo de 2008

Hagamos un trato

Hay mucha gente alrededor que está pasándolo mal. La Semana Santa ha sido más calvario que pasión para muchos de los componentes de mis familias. Para mí no todo ha sido negativo. Sensaciones extrañas entre viaje y viaje, cambiando chips cada centenar de kilómetros, siendo un exiliado en cada lugar, estando sin estar en cada momento. Complejo. Lo que en unos sitios es normal en otros no concuerda con la realidad, y en otros está fuera de lugar. ¿Aprendizaje? Siempre. Sólo hay que prestar atención y tener ganas de aprender. Entre otras cosas me he reafirmado en que no echo de menos a algunas personas que en su momento formaron parte de mi vida, sino a esas personas en esas partes de mi vida en sí. Echo de menos algunas de las situaciones, de lo que sentía, de lo que vivía y lo que pretendía vivir; de lo que significaban y lo que yo significaba; y es indisoluble de dichas personas, porque ese pasado concreto no tendría sentido sin ellas. Pero ahora esas personas, siendo las mismas físicamente, no son las que estaban, porque todo lo demás tampoco está. No necesito estar rodeado de gente, pero echo de menos a esa gente y en aquellos momentos.

En fin. Añadiré un poema de los muchos que estos días he leído. Poemas cási todos sin métrica de uno de los muchos autores que habré de conocer por sus obras. Uno de los muchos que deberé escribir en un futuro. Uno dedicado en mayor o menor medida a todos los componentes de mis familias. No sólo creo que es uno de los muchos que mejor me definen, sino que además llega en buen momento. Para todos vosotros, que aunque ya lo sepáis nunca está de más recordarlo.

HAGAMOS UN TRATO

Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo

si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo

si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo

pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

Mario Benedetti