domingo, 21 de septiembre de 2008

Humo

Vuelta "a casa". Otro imperio abandonado. Gente que queda atrás, lugares, espacios, momentos... y de nuevo a la espera de nuevos exilios. Estos parecen complejos esta vez, la suerte parece haberme abandonado en ese sentido. Mañana tendré que volver a preparar la maleta de nuevo, por si en breve me espera tocata y fuga. Y mientras nuevas heridas en el corazón, más personas dañadas, más historias terminadas antes de empezar. Me prometí hacer las cosas de otra manera, me prometí no bajar el muro, no tener vinculaciones profundas que me atasen más allá de lo necesario, de lo soportablemente doloroso, pero me mentí a mí mismo dos días antes del final. Ahora tendré que cargar con las consecuencias también de eso y del sufrimento que genere. Dudas, temores, soledades... viejos conocidos que periódicamente realizan cortés e inoportunamente sus visitas.


Y luego escucho en mi cabeza los ecos de gente que vende historias sobre leyes pseudodivinas acerca del poder de la mente y de los deseos. Ojalá a ellos les sirvan. Todo lo que yo he deseado en los últimos tiempos se ha escurrido como el grano en la mano del trasgu. El deseo sólo ha hecho que fuese más doloroso. Humo vendido que se fue con el aire.

jueves, 28 de agosto de 2008

Felicidades, gorda

Feliz cumpleaños, guaja. Este día los que te conocemos celebramos el nacimiento de alguien que de alguna manera nos ha cambiado la vida. Celebramos que nacieses y que tuviésemos la oportunidad de llegar a conocerte.

Por todo, felicidades. Y un beso.

miércoles, 6 de agosto de 2008

A veces el amor...

Un lobo le dijo a un niño que con su carne tierna
iba a pasar el invierno.
El niño le dijo al lobo que sólo comiera una pierna
porque siendo aún tan tierno
iba a necesitar muy pronto que estuviera bien cebado
pues llegaría un momento
en que, aunque cojito, necesitaría un asado
de lobo como alimento.
Se miraron, se olisquearon y sintieron tanta pena
de tener que hacerse daño
que se pusieron de acuerdo para repetir la escena
evitándose el engaño
de que para sobrevivir dos personas que se quieran
sea siempre necesario
que, al margen de sus afectos, unos vivan y otros mueran.

Sírvales de corolario
que ambos de hambre murieron, para aquellos que hoy lo lean.

Este poema fue escrito, según el escritor Alberto Méndez en el libro que acabo de leer, por Eulalio Ceballos Suárez poco antes de morir de hambre y frío junto a su hijo de pocos meses en una braña de Somiedo durante el invierno de 1940. Independientemente de su significado dentro de la historia personal de dicho personaje (impactante, dura, desgarradora...), el poema me encanta y creo que tiene distintas lecturas para otros momentos y situaciones, para otro tipo de relaciones, para otros amores. Cuan certero parece cuando el hambre de cada uno no se sacia con el otro. Al final, para no morir de necesidades insatisfechas, uno devora al otro y/o viceversa, y siguen ambos su camino.